De todos los partidos que concurren el 25-N, el PSC es el único que flojea en los dos grandes aspectos electorales. En el eje de la relación con España, porque se durmió hace mucho tiempo al no plantarse ante el PSOE y pedir la independencia de su grupo parlamentario en el Congreso al votar asuntos de Catalunya. También porque juega una carta federal de divulgación y pedagogía más compleja que el  efectivo “caixa o faixa” de Catalunya o España, mal explicada en los lemas de campaña y agravada por funestas pifias de estrategia.  (La rueda de prensa del alcalde Bustos abriendo las puertas del partido a los independentistas para una vez dentro no dar viabilidad a sus aspiraciones era tan patética como el recurso al espantajo hitleriano en boca del ex presidente aragonés Iglesias). Y finalmente porque sigue esperando la solemne delaración del jefe Rubalcaba permitiendo una consulta popular. La postura del secretario general del PSOE es una grave  zancadilla de entrada contra  su homólogo Pere Navarro (que puso el PSC a disposición de Chacón), un líder tierno de segundo nivel con evidentes problemas de definición, apoyos, bagaje político y calidad mediática. En suma, el pacto de la transición entre los “pijos” de Sant Gervasi y los “obreristas” del Baix Llobregat dio mucho de sí pero hoy ya no sirve para interpretar el presente del soberanismo ni como estética dominante.

En el frente socioeconómico, el PSC también carece de una buena oferta porque, tal como manda en el patio el directorio europeo, la socialdemocracia no posee una opción diferenciada de izquierda ni la cohesión interna para jugarla a fondo.  Acobardado ante los poderes fácticos y perdido en el fulanismo de sus congresos y fuera de ellos,  los socialistas solo saben llorar lo que hay y andar a remolque de algunos indignados cuando conviene y de plataformas de masacrados hipotecarios cuando ya no hay otro remedio. La entrada del decepcionante Rubalcaba en campaña -ser magnífico orador no significa ser un buen gestor de ideas- certifica hoy la tardanza en afrontar conflictos del ciudadano la  brillante doble moral al exponerlos y la coartada para disfrazarlos con palabras que ya se quedan cortas.

Visto así, el ascenso del PSC  la carnicería de un gran cadalso solo puede ser mitigada por el voto compasivo,  el ajuste de cuentas a sus rivales y los movimientos subterráneos. Parece muy poca cosa.